El primero son estos chicles. No se porque, el envase no se sale de lo que habitualmente vemos en otros productos similares, pero el estilo rústico del papel reciclado me encanta, y además las gráficas son increíbles.

El siguiente packaging me ha parecido tan creativo como raro. Vender una esponja como si fuera queso :)

Este otro es de pescado fresco al vacio. Tanto los colores del diseño, que van en función del color de la variedad del pescado que vende, como la tipografía, y la forma de presentación, me parecen encantadores.

Y el último que he encontrado es este.
Son cervezas! pero el botellín es tan chatito y regordete que me hizo mucha gracia. Sobra decir que la etiqueta es brutal.
Qué guays!
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