Lo convencional aburre. Me gusta sorprenderme. Me gusta lo raro, lo que se salga de lo habitual.
Afortunadamente, comemos tres veces al día durante toda nuestra vida. Comer es algo que a todo le mundo le encanta, pero hay veces que se convierte en algo excesivamente rutinario.
A mi, me aburre comer siempre con los mismos cubiertos, así que de vez en cuando, para no caer en esa rutina, utilizo otras herramientas. Jeringuillas para tomar el Colacao (sin la aguja, claro); palillos chinos para los macarrones, el arroz, las legumbres y lo que se tercie; pajitas variadas; cubiertos de plástico, de madera, con distintos mangos. Me gusta probar distintas texturas, tamaños y colores. Esto, claro, es sólo un ejemplo.
La gente quiere ver cosas curiosas, quiere sentir, experimentar. ¿Para qué está la creatividad y la innovación?
A día de hoy, productos muy similares salen al mercado todos los días, por eso, las marcas buscan formas de diferenciarse y llamar la atención. Los embalajes son la mejor forma de inyectar emoción en los productos, y ahí esta lo divertido para el consumidor.
¿Quién, si puede elegir entre dos productos de parecidas características, no escoge siempre el producto a primera vista más llamativo?



Qué guays las bolsitas en forma de camiseta con su perchita y todo!
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